¿Es posible la
inmortalidad física?
¿Es
posible la inmortalidad física? ¿Será posible extender la vida indefinidamente?
¿Se podrá revertir el envejecimiento y controlar la muerte? ¿Qué implicaciones
tiene para Venezuela y el mundo? ¿Está preparada hoy la humanidad? ¿Estás
preparado tú?
Esas
son las fascinantes preguntas que tendrán que responder los jóvenes
universitarios que participen en el premio anual Sembrar el Futuro 2012. El nombre
del premio está basado en la famosa frase célebre "sembrar el petróleo"
de Don Arturo Uslar Pietri, quien fue nuestro inspirador en la Sociedad Mundial
del Futuro Venezuela (www.FuturoVenezuela.net).
Esta
será la décima primera edición del premio en honor de Uslar Pietri, quien
falleció en Caracas el 26 de febrero de 2001. Uslar Pietri fue un gran
visionario siempre preocupado por el futuro de Venezuela y de la humanidad
entera. En 1936 lanzó su conocida expresión "sembrar el petróleo".
Sin embargo, tres cuartos de siglo más tarde, el petróleo nunca fue sembrado
según su visión y aparentemente ya sus días están contados. Ahora parece que
finalmente veremos la crónica de una muerte anunciada, donde el difunto se
llama "petróleo". Según todas las apariencias, el muerto no irá al
cielo sino al infierno, pues el llamado "excremento del diablo" -como
alguna vez lo denominó otro gran venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonzo, fundador
de la OPEP- ha hecho mucho daño a la ecología planetaria y a las políticas
públicas de países con instituciones frágiles y derechos de propiedad débiles
como Venezuela.
Pero más allá
de la muerte del petróleo, ¿qué acerca de la muerte de los humanos? ¿Será
alguna vez posible detener el envejecimiento y controlar la muerte? Bueno,
quienes propongan las mejores respuestas serán ganadores del premio Sembrar el Futuro 2012 y
representarán a Venezuela en la Convención Mundial del Futuro, la cual se
realizará en la ciudad de Toronto, Canadá, del 25 al 30 de julio de 2012.
Los
estudiantes que ganen viajarán gratis a Canadá con todos los gastos cubiertos
por la Sociedad Mundial del Futuro Venezuela, y se reunirán con futuristas de
todo el planeta en las reuniones anuales de la Sociedad Mundial del Futuro y
del Millennium Project. Como ya han demostrado antes, nuestros estudiantes son
la prueba de que Venezuela sí tiene futuro
Todos
debemos trabajar por una Venezuela donde la inteligencia derrote a la
ignorancia, donde el progreso supere al retroceso, donde la inclusión venza a
la exclusión, donde la tolerancia triunfe sobre la intolerancia. Una Venezuela
con visión de futuro, mucho más allá del petróleo.
¿Será posible
controlar el envejecimiento?
La
ciencia continuamente abre nuevas puertas del conocimiento. Lo que antes
parecía imposible, a veces se vuelve realidad luego. Los teléfonos fijos, los
aviones, los antibióticos, los satélites espaciales, las computadoras
personales, los teléfonos celulares, la Internet, todos parecían magia en su
momento. Ahora, afortunadamente, cada uno de esos descubrimientos e invenciones
son considerados normales por las nuevas generaciones.
De
hecho, muchas ideas a veces avanzan de la ciencia ficción hacia la ciencia
real. Sir Arthur C. Clarke, el conocido científico y autor de ciencia ficción,
escribió hace casi medio siglo sus famosas tres leyes del futuro:
1. Cuando un científico viejo y distinguido
afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando
afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de
lo posible es aventurarse más allá de ellos, hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología suficientemente avanzada
no se diferencia de la magia.
Clarke creía que la
humanidad llegaría a la inmortalidad física antes del final del siglo XXI. De
hecho, los científicos vienen alcanzado grandes logros en estudios de
longevidad durante los últimos años y, de continuar así, es probable que se
llegue al control del envejecimiento en las próximas dos o tres décadas.
Gracias a diferentes desarrollos científicos y tecnológicos, actualmente se han
creado ratones que viven casi 3 veces su expectativa de vida promedio,
mosquitas de la fruta (Drosophila
melanogaster) que viven 4 veces más, y algunos gusanos que han logrado
vivir 6 veces más que su expectativa de vida observada normalmente en el medio
ambiente.
Los experimentos con
ratones son especialmente importantes pues se estima que los ratones y lo seres
humanos compartimos, según como se mida, cerca del 80% del genoma. Hay una
fundación sin fines de lucro que tiene un premio para crear ratones que vivan indefinidamente.
La competencia científica internacional se llama el “Premio del Ratón
Matusalén” (www.mprize.org) para crear ratones que alcancen vidas muy largas,
con una longevidad creciente. También hay un segundo premio para “rejuvenecer”
ratones. Los científicos que participan en el “Premio del Ratón Matusalén”
esperan que en dos décadas se pueda controlar el proceso de envejecimiento en
los ratones, y quizás una década más tarde se pueda hacer lo mismo en los
humanos.
En pocas palabras, lo que
hoy parece magia, pronto quizás podrá ser realidad. Los avances científicos
recientes muestran que la inmortalidad física no es imposible, y que muchos de
nosotros llegaremos a verla con nuestros propios ojos.
La muerte de
la muerte
Gracias
a los continuos avances científicos, probablemente en dos o tres décadas veamos
el inicio de la “muerte de la muerte”. Algunos científicos están ahora
estudiando el proceso de envejecimiento como una enfermedad, pero lo más
sorprendente es que parece ser una enfermedad curable. Sí, el envejecimiento
podría ser una enfermedad curable.
La
biología nos enseña que la vida apareció para vivir. La vida no surgió para
morir, sino para vivir. De hecho, las primeras formas de vida en nuestro
planeta, las bacterias unicelulares que aparecieron hace más de tres mil
millones de años, no envejecen. Aunque parezca increíble para quienes no tengan
muchas nociones de biología, las bacterias no envejecen y pueden vivir cientos
de años, miles de años, y mucho más, mientras no se enfermen y mueran, mientras
no sean alimento de otros organismos, o mientras no sufran accidentes fatales.
Efectivamente, el hecho de que las bacterias no sufran del proceso de
envejecimiento no quiere decir que no mueran nunca, pero por lo menos no
envejecen como nosotros los seres humanos. Cuando las bacterias se reproducen,
la bacteria madre es igual a la bacteria hija, sin considerar alguna posible
mutación. Es decir, la bacteria hija es igual a la bacteria madre y ambas
forman colonias que no envejecen, aunque claro que pueden morir si se enferman,
si son comidas o si son asesinadas.
Con la
aparición de organismos multicelulares hace cientos de millones de años, el
proceso evolutivo biológico sólo conservó el no envejecimiento de las
principales células para la sobrevivencia de una especie: las células
reproductivas. La biología moderna nos muestra que las células germinales no
envejecen, aunque el resto de un organismo (formado por las llamadas células
somáticas) sí envejece. Es decir, mientras la mayor parte de un organismo
envejece, las células germinales permanecen en buenas condiciones. Aunque no
parezca intuitivo, hoy sabemos que las células germinales no envejecen y que
los óvulos y espermatozoides producidos por las células germinales pueden ser
conservados indefinidamente, casi siempre congelados. Pero dichos óvulos y
espermatozoides, al igual que embriones congelados, pueden ser descongelados
más tarde para ser utilizados. De hecho, gran parte del ganado hoy es producto
de la inseminación artificial con óvulos y espermatozoides que pueden haber
sido congelados.
Hoy hay investigadores que están estudiando
científicamente por qué las bacterias no envejecen, ni tampoco las células
germinales. Al paso que avanzamos, la ciencia nos acerca cada día más a la
“muerte de la muerte”.
La
inmortalidad y el cáncer
El
cáncer es una de las enfermedades más terribles que existen. Las células
cancerígenas son mutaciones de las células normales y pueden desarrollarse en
prácticamente cualquier parte del cuerpo. Hay cáncer de la piel, cáncer del
pulmón, cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de la vejiga, cáncer de
colon, leucemia, tumores cerebrales, neoplasias, etcétera. Aunque hay muchos
tipos de cáncer, lo que es común en todos ellos es que las células han mutado y
se han convertido en células aparentemente “inmortales”. Las células
cancerígenas no envejecen, sino que crecen y se reproducen de una manera
descontrolada que termina afectando al resto del cuerpo.
Se
podría decir que las células cancerígenas son inmortales pues aparentemente han
descubierto como no envejecer. Las células cancerígenas continúan creciendo y
reproduciéndose mientras consumen al resto del organismo. De esa forma, las
células cancerígenas provocan la muerte del organismo y eventualmente su propia
muerte. Dado que las células cancerígenas no mueren por sí solas, es necesario
matarlas antes de que ellas terminen matando al resto del organismo.
Biológicamente,
el cáncer es realmente una enfermedad fascinante pues representa una serie de
mutaciones que detienen el proceso de envejecimiento de las células. Hace más
de medio siglo se descubrió algo increíble, cuando unos médicos extirparon unas
células de un carcinoma cervical de la paciente Henrietta Lacks en Estados
Unidos. Los científicos encontraron que las células cancerígenas no envejecían
sino que seguían creciendo y reproduciéndose indefinidamente. Aunque Henrietta
Lacks falleció del carcinoma cervical, las células cancerígenas extraídas del
tumor siguen vivas actualmente. Dichas células se convirtieron en la primera
línea de células “inmortales” y hasta el día de hoy se conocen como las células
HeLa por el nombre de la paciente.
Después
de décadas de estudio de células cancerígenas que han sido conservadas fuera de
sus tumores originales, los científicos siguen estudiando la evolución del
cáncer con métodos cada vez más avanzados. La secuenciación del genoma humano
se está volviendo tan barata actualmente, que por primera vez los médicos
pueden secuenciar el genoma de las células cancerígenas y comenzar a entender
las diferencias con las células normales de donde se produjeron.
Los
avances científicos probablemente permitirán entender cómo las células
cancerígenas se han vuelto “inmortales” y, mucho más fascinante, cómo lograr
que las células normales buenas puedan también
volverse “inmortales”.
La inmortalidad: biológica y
computacional
La
inmortalidad, un gran sueño humano desde el comienzo de la historia, parece
estar cada día más cerca de convertirse en realidad. Afortunadamente, hoy es
posible pensar tanto de una inmortalidad biológica como de una inmortalidad
computacional.
Desde el
punto de vista biológico, hoy sabemos que ya existen células básicamente
“inmortales”. Las bacterias son organismos unicelulares que no envejecen, de
forma que mientras ellas no se enfermen, sean comidas o destruidas por otros
organismos, las bacterias pueden vivir indefinidamente. En organismos
multicelulares también hemos descubierto dos tipos de células que no envejecen,
de hecho, podríamos decir que entre las células “inmortales” hay unas que son
buenas y otras que son malas. Las células buenas son las germinales que no
envejecen y están encargadas de la reproducción de la especie. Las células
malas son las células cancerígenas que tampoco envejecen y son el resultado de
mutaciones en otras células normales. Diferentes avances científicos, como la
secuenciación del genoma, permitirán comprender por qué unas células envejecen
y otras no. Adicionalmente, pronto será posible clonar diferentes partes del
cuerpo, de forma que cualquier órgano también será reemplazable y podrá ser
substituido por partes más nuevas y hasta mejoradas.
Desde el
punto de vista computacional, hoy estamos comenzando a comprender la
complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro contiene aproximadamente cien
mil millones de neuronas, y representa así la estructura más compleja del
universo conocido hasta el momento. Sin embargo, ya hay científicos trabajando
en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos
crear estructuras más complejas que el cerebro humano. De hecho, gracias a la
Ley de Moore que indica el crecimiento exponencial del poder de las
computadoras, es posible que una inteligencia artificial pase el Test de Turing
en 2029, según estiman futuristas como Ray Kurzweil. En ese caso, será entonces
imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia
humana. Después también será posible subir todos los conocimientos, recuerdos,
experiencias, amores y sentimientos a computadoras, que incluso tendrán una
memoria expandible y superior a la memoria humana actual.
Las
próximas décadas serán realmente increíbles, y probablemente veamos la
inmortalidad biológica y computacional, es decir, tanto el “hardware” como el
“software”, del ser humano podrán no envejecer. La humanidad pasará así a una
nueva etapa de su evolución, donde diferentes entes, biológicos o no, podrán
ser inmortales.
José Luis
Cordeiro
Fundador, Sociedad Mundial del Futuro Venezuela
Director, Nodo Venezuela, The Millennium Project
Profesor, Singularity University, NASA Ames, Silicon
Valley, California