¿Por qué la gente piensa que los
ordenadores no pueden?
Por Marvin Minsky
Traducido
por Wintermute
Original
en
http://www.ai.mit.edu/people/minsky/papers/ComputersCantThink.txt
Publicado
en su origen en el AI Magazine, vol.3 nº4, 1982. Reimpreso
en Technology Review, Nov/Dic 1983, y en The Computer Culture, (Donelly, Ed.) Associated Univ. Presses,
Cranbury NJ, 1985
Mucha
gente piensa que los ordenadores nunca serán capaces de pensar. Quiere decirse,
pensar de verdad. Ni ahora, ni nunca. También hay mucha gente de acuerdo en que
los ordenadores pueden realizar muchas tareas para cuya realización una persona
debería de pensar. Entonces, ¿cómo puede ser que una máquina aparente pensar
pero que no piense realmente? Bueno, dejando aparte la cuestión acerca de qué
es realmente pensar, creo que la mayoría de nosotros respondería que en esos
casos el ordenador no está haciendo más que una imitación superficial de la
inteligencia humana. Ha sido diseñado para obeceder determinadas órdenes
sencillas, y después se le ha provisto de programas compuestos por estas
órdenes. Debido a esto el ordenador ha de obedecer dichas órdenes, pero carece
de idea alguna sobre lo que está sucediendo.
De
hecho, cuando los ordenadores aparecieron la mayoría de sus diseñadores los
fabricaron de cara a la realización de enormes computaciones carentes de
"inteligencia". Por eso es que fueron llamados
"computadores". Incluso entonces, algunos pioneros - especialmente
Alan Turing - tuvieron la visión de lo que ahora llamamos "Inteligencia
Artificial" - o "IA". Vieron que los ordenadores posiblemente
podrían llegar más allá de la aritmética, y quizá imitar los procesos presentes
en el cerebro humano.
Hoy
en día, con la invasión de robots en la industria y en las películas, la mayor
parte de la gente piensa que la IA ha llegado mucho más lejos de lo que
realmente lo ha hecho. Y aun así, los "expertos" de hoy en día dicen
que las máquinas nunca pensaran realmente. Entonces, ¿cómo es posible que
puedan llegar a ser tan inteligentes y al tiempo tan estúpidas?
¿Puede ser creativa una máquina?
Naturalmente,
admiramos a nuestros Einsteins y Beethoven, y nos preguntamos si un ordenador
sería capaz de producir teorías - o sinfonías - tan magníficas. La mayor parte
de la gente opina que la creatividad requiere algún tipo de "regalo"
mágico, un talento especial que no puede ser explicado. Si así fuera, ningún ordenador
podría crear - puesto que todo lo que una máquina pueda hacer (piensa la
mayoría) puede ser explicado.
Para
ver que hay de erróneo con esto, debemos evitar cierta trampa para ingenuos: No
debemos tan sólo centrarnos en trabajos que nuestra cultura admita como
grandes, sino que antes hemos de aprender acerca de cómo la gente ordinaria
hace cosas normales. No podemos esperar adivinar cómo los grandes compositores
escriben grandes sinfonías. No creo que haya una gran diferencia entre el
pensamiento ordinario y el altamente creativo. No culpo a nadie por no poder
hacer lo que hace la gente más creativa. No les culpo por no ser capaces de
explicarlo, tampoco. A lo que me opongo es a la idea de que, simplemente por
ser incapaces de explicarlo ahora, no vayamos a poder entender nunca como
funciona la creatividad.
No
debería de intimidarnos la admiración hacia nuestros Beethovens y Einsteins. En
lugar de ello, deberíamos de sorprendernos sobre nuestra ignorancia acerca de
la forma en que obtenemos las ideas - y no me refiero tan sólo a las
"creativas". Estamos tan acostumbrados a la adoración de lo inusual
que olvidamos lo poco que conocemos sobre las maravillas del pensamiento
ordinario. Quizá nuestras supersticiones sobre la creatividad podrían ser
útiles de otro modo, como por ejemplo admirando héroes con cualidades tales
que, de algún modo, nuestras deficiencias parezcan más perdonables.
¿Hay
alguna diferencia especial entre aquellas mentes que destacan y el resto? No
creo que exista nada básicamente diferente en un genio, excepto una combinación
de habilidades de las cuales - curiosamente - ninguna en particular es muy
especial. Ha de existir una vocación intensa respecto de algún tema, pero eso
desde luego es muy común. También ha de existir una gran habilidad con éste
tema, lo cual, tampoco es tan raro; solemos llamarlo "artesanía". Ha
de haber también la suficiente confianza en uno mismo como para poder mantener
el tipo; llamamos a esto tenacidad. Ciertamente, también debe haber sentido común.
Como yo lo veo, cualquier persona normal que pueda entender una conversación
normal tiene ya en su cabeza la mayor parte de lo que nuestros héroes tienen.
Así pues, ¿cómo puede el sentido común ordinario - bien ordenado y ante todo
muy motivado - hacer de alguien un genio?
Así
que aún debemos preguntarnos, ¿por qué no todo el mundo adquiere una
combinación así?. En primer lugar, a veces es simplemente que se da el
accidente de encontrar una nueva forma de ver las cosas. Pero aún entonces,
deben haber algunas diferencias de grado respecto a otros. Una está en cómo
este tipo de gente aprende a manejar aquello que aprende: más allá de su
maestría aparente, las personas creativas han de poseer una serie de
habilidades inconscientes de administración del conocimiento que atan juntas
las cosas que saben. La otra diferencia reside en por qué algunas personas
aprenden muchas y mejores habilidades. Un buen compositor domina gran cantidad
de habilidades expresivas - pero también lo hace alguien que habla de forma
coherente.
¿Por
qué hay gente que aprende tanto tan rápido? ¡La hipótesis más simple es que han
encontrado mejores caminos para aprender! Quizá tales "regalos" son
poco más que pequeños trucos. Así como un niño aprende a reconstruir edificios
con bloques mediante caminos inteligentes, ¡otro niño podría jugar dentro de su
cabeza a reordenar la forma en que aprende!
Nuestra
cultura no nos anima a pensar mucho acerca del aprendizaje. En lugar de ello,
lo consideramos como algo que sucede, sin más. Pero el proceso del aprendizaje
ha de consistir en sí mismo de toda una serie de habilidades que nosotros
desarrollamos; comenzamos con tan sólo algunas de ellas, y poco a poco el resto
van haciendo su aparición. ¿Por qué no se hace hincapié en esta adquisición de
nuevos y mejores métodos de aprendizaje?. Esto se debe a que no hay una
recompensa directa, a que los resultados no son inmediatos. Cuando los niños
juegan con cubos y arena, sus objetivos son cosas como llenar los cubos con la
arena. Pero una vez un niño se dedica al objetivo de cómo aprender mejor,
¡podría llegar a una curva de aprendizaje exponencial!. Cada nuevo camino para
aprender a aprender llevaría a mejores formas de hacerlo - y esto podría
ampliarse hasta el punto de ser un gran cambio cualitativo. Así pues, la gran
creatividad podría ser la consecuencia de pequeñas coincidencias infantiles.
Así
pues, ¿por qué es tan raro el genio, si todos tenemos lo que se necesita? Quizá
porque nuestra evolución se basa en un desprecio sin sentido del individuo. Estoy
seguro de que ninguna cultura podría sobrevivir si cada uno encontrara formas
diferentes de pensar. Qué triste si así fuera, puesto que los genes del genio
habrían de ser reprimidos, en lugar de desarrollados.
Resolución de problemas
Difícilmente
vamos a encontrar la forma de hacer que una máquina haga maravillas si no
averiguamos el modo de hacer las cosas del día a día. Los primeros programas de
ordenador eran poco más que listas y bucles de comandos del tipo "Haz
esto. Haz lo otro. Haz esto y aquello hasta que tal cosa suceda". La mayor
parte de la gente aún escribe programas en este tipo de lenguaje (como BASIC o
FORTRAN), que te fuerzan a imaginarte lo que el programa hará en cada momento.
Llamemos a esto, la programación tipo "Haz Ahora".
No
pasó mucho tiempo hasta que los investigadores en IA encontraron nuevos caminos
para hacer programas. En el sistema "General Problem Solver"
(resolutor general de problemas), escrito a finales de los cincuenta, Allen
Newell, J.C.Shaw y Herbert A.Simon mostraron formas en las que describir
procesos en forma de afirmaciones como "si la diferencia entre lo que
tienes y lo que quieres es del tipo D, intenta encontrar esa diferencia
utilizando el método M." Esto es lo que llamamos métodos de programación
del tipo "Haz si es Necesario". Este tipo de programas aplican reglas
de forma automática cada vez que se las necesita, por lo que los programadores
no han de anticipar lo que va a suceder. Esto, inició una nueva ola de
programas que podían resolver problemas de formas en las que el programador no
había pensado, puesto que se podía decir qué tipo de cosas habían de probar sin
saber de antemano qué método funcionaría. Todo el mundo sabe que si probamos
suficientes veces al azar, al final seremos capaces de hacer algo. Pero cuando
esto sucede en trillones de años, como nosotros, monos aporreando teclas al
azar en un teclado mecánico, no se llama inteligencia - se llama evolución. Los
nuevos sistemas no hacían las cosas al azar, pero utilizaban
"consejos" sobre qué es probable que funcionase en un tipo
determinado de problema. Así pues, en lugar de intentar adivinar al azar, estos
programas podían tantear alrededor, del mismo modo en que escalarías una
montaña en la oscuridad, tanteando. El único problema fue la tendencia a
quedarse atascados en picos más pequeños, en lugar de llegar a la auténtica
cumbre de la montaña.
Desde
entonces, mucha de la investigación en IA ha sido orientada a la búsqueda de
métodos más "globales" para evitar estos atascos, mediante la fabricación
de programas que planifiquen de antemano y tengan una visión más ámplia del
problema. Aún, nadie ha descubierto un camino "totalmente general"
para encontrar siempre el mejor método -- y tampoco nadie lo espera.
En
su lugar, hoy en día muchos investigadores en IA dirigen sus esfuerzos a
programas que busquen patrones en memoria para decidir qué hacer después. Me
gusta llamar a este tipo de programación el tipo "Haz Algo Sensato".
Unos pocos investigadores - demasiado pocos, en mi opinión - experimentan con
programas que pueden aprender y razonar mediante analogías. Estos programas
algún día recordarán cuáles de sus viejas experiencias están más cercanas a una
nueva situación, pudiendo recordar el método que mejor funcionó en problemas
similares en el pasado.
¿Pueden un ordenador entender?
¿Podemos
hacer que un ordenador entienda lo que le decimos? En 1965, Daniel Bobrow
escribió uno de los primeros Sistemas Expertos basados en reglas. Se llamaba
"STUDENT", y era capaz de resolver una ámplia variedad de problemas
de álgebra al estilo de los siguientes:
La distancia entre Nueva York y
Los Angeles es de 3000 millas. Si la velocidad media de un avión es de 600
millas por hora, ¿cuánto tiempo tardará en llegar desde Nueva York a Los
Angeles?.
El tío del padre de bill es el
doble de viejo que el padre de Bill. En dos años, el padre de Bill será tres
veces más mayor que Bill. La suma de sus edades es de 92. ¿Cuál es la edad de
Bill?
La
mayor parte de los estudiantes encuentran estos problemas mucho más difíciles
de resolver que las ecuaciones formales algebraicas que les enseñan. Resolver
estas ecuaciones parte de una receta - pero para resolver problemas informales
basados en palabras, tienes que plantear las ecuaciones a resolver, y para ello
has de entender lo que las palabras y frases quieren decir. ¿Entendía STUDENT?
No. En su lugar, utilizaba unos cuantos trucos. Fue programado para adivinar
que la palabra "es" normalmente significa "es igual a".
Tampoco intentaba averiguar qué significaría "El tío del padre de
Bill" - tan sólo se daba cuenta de que esta frase se refería al
"padre de Bill". No sabía que palabras como "edad" y
"mayor" hacen referencia al tiempo, pero los utilizaba para
representar números de cara a las ecuaciones. Con unos cuantos trucos de este
estilo, STUDENT a veces conseguía obtener la respuesta correcta.
¿Diríamos
entonces que STUDENT "entendía" estas palabras? Para qué preocuparse.
¿Por qué caer en la trampa de sentir que hemos de definir viejas palabras como
"significado" y "entender"? Resulta magnífico cuando las
palabras nos ayudan a tener buenas ideas, pero no cuando nos confunden. La
pregunta debería de ser: ¿Evita STUDENT los "verdaderos significados"
utilizando trucos?
O...
¿es quizá que lo que llamamos significados son en realidad grandes colecciones
de trucos?. Tomemos un ejemplo clásico, como el del significado de los números.
Obviamente, STUDENT sabe algo de aritmética, en el sentido de que puede
encontrar respuesta a cosas como "5 mas 7 es 12". Pero, ¿entiende los
números en algún otro sentido - por ejemplo, ¿qué es "5"? - o qué
significan "mas" y "es"? ¿Que dirías tú si te preguntase
"qué es cinco"? A principios de este siglo, los filósofos Bertrand
Russell y Alfred North Whitehead propusieron una nueva forma de definir los
números. "Cinco", decían, es "el conjunto de todos los posibles
conjuntos de cinco miembros". Este conjunto incluye cada conjunto de cinco
bolígrafos y cada camada de cinco gatitos. Desafortunadamente, también incluye
conjuntos como "las cinco cosas que menos esperarías" o "los
cinco números más pequeños no incluídos en este conjunto" - y esto llevó
inevitablemente a inconsistencias y paradojas. El objetivo básico era encontrar
definiciones perfectas para las ideas y palabras de uso ordinario. Pero si incluso
al intentar hacer funcionar esta idea en las Matemáticas se dan estas
inconsistencias, la teoría de Russell-Whitehead se hace demasiado compleja como
para poder utilizarla de un modo práctico. Los educadores pertenecientes al
movimiento de las "Nuevas Matemáticas" en los 60 intentaron hacer que
los niños usaran esta teoría de conjuntos; tan sólo se consiguió separar aun
más a aquellos a quienes les gustaban las matemáticas de aquellos que las
despreciaban. Creo, que el problema estaba en que se ignoró un hecho esencial
de la mente: lo que algo significa para mí depende hasta cierto grado de las
otras cosas que sé.
¿Qué
sucedería si construyéramos máquinas no basadas en definiciones rígidas? ¿No
acabarían hundiéndose en la paradoja, en la inconsistencia? ¡Relax! La mayoría
de lo que la gente "sabemos" está repleto de contradicciones, y aun
así seguimos vivos. Lo mejor que podemos hacer es ser razonablemente
cuidadosos; dejemos que nuestras máquinas también lo sean. Si aun así es
posible que se produzca un error, pues qué le vamos a hacer, la vida es así.
Redes de conocimiento
Si
cada significado en la mente depende de otros significados en la misma mente,
¿lo convierte eso en un indefinible, al menos de cara al trabajo científico?. No,
¡incluso cuando el concepto se mueve en círculos hay ciencia esperándonos!.
Sencillamente, hacer nuevos tipos de teorías, ¡sobre los propios círculos!. Las
viejas teorías sólo evitaban los círculos. Pero eso hizo que perdieran toda la
riqueza de las redes de significados humanas; las redes presentes en nuestro
cerebro son probablemente la estructura más compleja que la Ciencia jamás haya
observado. Del mismo modo, las teorías en IA desarrolladas al detalle es
probable que necesiten a su vez teoría muy compleja. Pero así es la vida.
Volvamos
al significado de los números. Esta vez, para hacer las cosas más fáciles,
pensaremos sobre el Tres. Estoy defendiendo que el Tres, para nosotros, no
tiene una definición sencilla; es, más bien, una red de diferentes procesos los
cuales obtienen el significado de los demás. Considérese todos los papeles que
"Tres" juega. Una forma de definir un Tres es recitar "Uno, Dos,
Tres", mientras señalamos a cosas diferentes. Para hacerlo correctamente
se debe de (i) tocar cada cosa una sóla vez y (ii) no tocar ninguna dos veces.
Otra forma es contar en voz alta mientras cogemos cada objeto y lo volvemos a
dejar. Los niños aprenden a hacer este tipo de cosas mentalmente o, cuando es
muy complejo, mediante pequeños trucos como aquel de señalar las cosas. Otra
forma de mostrar lo que es Tres es utilizar algún conjunto standard de Tres
cosas. Entonces, llevar ese conjunto a otro conjunto, y relacionarlos uno a
uno: si todos están emparejados y no queda ninguno, entonces seguro que había
Tres. Ese conjunto de Tres no necesita ser concreto, no se necesita que sean
"cosas"; las palabras "uno, dos, tres", funcionan igual de
bien. Para Cinco, tenemos un rango de elección más ámplio. Uno puede pensar en
ello como grupos de Dos y Tres, o de Uno y Cuatro. O incluso, uno puede
recordar figuras familiares como la de un pentágono, una X, una V, una cruz o
un aeroplano; todas ellas forman un Cinco:
o o o
o o
o o o
o o o
o o o o o o o o
o o o o
o o
Dado
que cada truco trabaja sobre una situación diferente, nuestro poder reside en
la capacidad de cambiar de un truco a otro. Preguntar cuál es el significado
correcto - contar, enlazar, o hacer un grupo - es absurdo. Cada uno de ellos
tiene su utilidad y relación con los demás. Ninguno de ellos tiene un gran
poder por sí mismo, pero juntos conforman un sistema de habilidades bastante
versátil. En lugar de formar una endeble cadena enlazada de definiciones en
nuestra mente, cada palabra que utilizamos puede activar grandes redes que
contengan caminos diferentes para referirse a las cosas, para utilizarlas, para
recordarlas, para compararlas, etc. No podemos quedarnos atascados si poseemos
redes de conocimiento con conexiones múltiples. Cuando un sentido del
significado falla, podemos cambiar a otro. Por el camino del matemático, en
cuanto te encuentres con el más mínimo problema, estarás atascado sin remedio.
¿Por
qué entonces los matemáticos se ajustan a cadenas tan limitadas, haciéndolas
depender del menor número posible de cosas? La respuesta tiene su ironía: ¡los
matemáticos quieren atascarse! Para ellos la fragilidad no es mala, pues les
ayuda a encontrar la prueba perfecta, no sea que vayan a encontrar cosas que
sean inconsistentes entre sí. Es una buena política para los Matemáticos; de
hecho, en esto consiste gran parte de las matemáticas. Sin embargo, no es una
buena Psicología. Afrontémoslo, nuestras mentes siempre tendrán creencias que
van a resultar ser falsas.
Creo
que es una mala psicología, cuando los profesores ajustan las matemáticas de
nuestros niños a una frágil torre encadenada de largas definiciones, en lugar
de a robustas redes interconectadas. Estas cadenas se rompen en sus eslabones
más débiles, las torres se caen ante el más ligero empujón. Y eso es lo que
sucede en la mente de un niño que atiende una clase de matemáticas, el cual
gasta tan sólo un breve momento en ver una bonita nube pasar. Los propósitos de
la gente normal no son los mismos que los de los matemáticos y los filósofos,
que pretenden simplificar sus teorías reduciendo las conexiones a las mínimas
que necesiten. En la vida real, las mejores ideas son aquellas cuya densidad de
conexiones es mayor. Quizá es por ello que en nuestra cultura los niños tienen
tanto terror a las matemáticas. Pensamos que les estamos ayudando a hacer bien
las cosas, ¡haciendo que la mayor parte del tiempo vayan mal! Es posible que en
lugar de enseñarles así, debiéramos ayudarles a construir redes más robustas
dentro de sus cabezas.
Castillos en el aire
El
secreto del significado de los conceptos reside en los caminos a través de los
cuales están conectados al resto de las cosas que sabemos. A más enlances, más
significado va a tener una cosa para nosotros. Lo divertido viene cuando alguien
pretende buscar el significado "real" de algo, dado que, en caso de
que sólo tuviera un significado, esto es, si solo estuviera conectado a otra
cosa - y sólo una -, ¡entonces no significaría nada en absoluto!
Por
eso no creo que debamos programar nuestras máquinas de esa forma, utilizando
definiciones lógicas y claras. Una máquina programada de esa manera nunca
legará a entender nada - no como una persona podría. Una red provista de
múltiples conexiones proporciona los suficientes caminos para utilizar el
conocimiento como para que si uno de los caminos no funciona, podamos
preguntarnos por qué. Cuando poseemos suficientes significados en nuestra red,
podemos dar vueltas a las cosas en la cabeza y observarlas desde una
perspectiva diferente cuando nos hayamos quedado atascados, pudiendo seguir
entonces otro camino. ¡A eso nos referimos cuando decimos "pensar"!
Por
eso es por lo que no me gusta la lógica y prefiero trabajar con redes de
definiciones circulares. Cada individuo da significado al resto. No hay ningún
problema porque nos gusten canciones diferentes y cada una de ellas sea a la
vez nuestra favorita por la forma en que contrasta con las demás. No hay nada
de malo en las cuerdas - o en un nudo, o en la ropa tejida a mano - donde cada
hebra ayuda a sostener las demás - ¡o a mantenerlas separadas! ¡No hay nada
erróneo en que, recorriendo este curioso camino a la hora de ver las cosas, la
totalidad de nuestra mente sea un castillo en el aire!
Resumiendo:
por supuesto que un ordenador no puede entender nada que sea real - ni tampoco
qué es un número - si se le fuerza a manejarlo por un único camino. Pero
tampoco podría un niño, ni un filósofo. Tales disquisiciones no tienen nada que
ver con los ordenadores, sino que vienen dadas por nuestra absurda búsqueda de
significados que "sean por sí mismos", fuera de todo contexto.
Nuestras preguntas acerca de las máquinas inteligentes deberían de plantearse
como preguntas sobre nuestras propias mentes.
¿Son los humanos conscientes de sí
mismos?
La
mayor parte de la gente asume que un ordenador no puede ser consciente de sí
mismo; que como mucho, pueden simular que lo son. Por supuesto, esto está
basado en la suposición de que los propios humanos somos conscientes de
nosotros mismos. Pero, ¿lo somos? No lo creo. Sé que suena ridículo, así que me
explicaré.
Si
por consciencia entendemos "saber que es lo que contiene nuestra
mente", entonces, como todo psicólogo clínico sabe, la gente es más bien
poco consciente de sí misma, y la mayor parte de lo que saben de sí mismos es
pura adivinación. Construímos auténticas redes de teorías sobre lo que tenemos
en la cabeza, y confundimos esa visión aparente con lo que realmente está
sucediendo. A las claras, la mayor parte de lo que nos revela nuestra
"consciencia" es algo que nosotros mismos hemos preparado. No quiero
decir que no seamos conscientes de los sonidos o de lo que nos transmite el
sentido de la vista, o incluso de parte de nuestros pensamientos. Simplemente,
digo que no somos conscientes de una buena parte de lo que sucede en nuestras
mentes.
Cuando
alguien habla, la explicación física está bastante clara: la voz hace temblar
el aire, esto hace que nuestros receptores auditivos se muevan, y después los
computadores de nuestra cabeza transforman estas ondas en los constituyentes de
las palabras. Estos se transforman de algún modo en cadenas de símbolos que
representan palabras, con lo que hay entonces algún lugar en nuestra cabeza que
"representa" una frase. ¿Qué sucede después?
Cuando
la luz excita nuestras retinas, esto activa toda una serie de eventos en el
cerebro referentes a texturas, bordes en los objetos, colores y demás.
Entonces, todo esto se fusiona para "representar" una figura, la
forma de alguna cosa... de nuevo, ¿qué sucede después?
Todos
entendemos estas ideas. Pero aún nos queda un grave problema. ¿Qué entidad, qué
mecanismo continúa el proceso en el punto en que lo dejamos? Estamos
acostumbrados a decir, sencillamente, que esta entidad es el "yo".
¿Qué hay de equivocado en esta idea? Nuestro concepto estandarizado del
"yo" es que dentro de la mente reside algún tipo de "yo"
central que es el que realmente hace el trabajo para nosotros, una pequeña
persona que está ahí escondida para escuchar y ver y entender lo que está pasando.
Llamamos a esto la teoría del "Agente Único", y no es dificil
entender porqué toda cultura se adscribe a esta teoría. No importa lo ridículo
que parezca cientificamente; al contrario, se trata de la base de todos
nuestros principios sobre ley, trabajo y moralidad. Sin esta teoría, todas
nuestras afirmaciones acerca de las responsabilidades se derrumbarían; la culpa
y la virtud, lo correcto y lo equivocado... ¿De qué nos valdría resolver
problemas sin ese mito, incluso, cómo podríamos tener tan siquiera sociedades
sin él?
El
problema es que no podemos construir ninguna teoría mental coherente sobre este
supuestos. En todo campo científico, estamos forzados a reconocer que lo que
vemos como "una sóla cosa" - como pueda ser una roca o una nube,... o
una mente - ha de ser descrito en ocasiones como algo formado por otro tipo de
cosas. Necesitamos entender de alguna forma que el "Yo", no es una
sóla cosa.
Nuevas teorías sobre la mente y
las máquinas
Es
muy fácil decir cosas como que "Los ordenadores no pueden hacer (xxx) porque
no tienen sentimientos/pensamientos". Pero veamos una forma de hacer que
esas afirmaciones suenen estúpidas. Cambiémoslas para que digan algo como esto:
"Los ordenadores no pueden hacer (xxx), porque lo único que hacen es
ejecutar procesos increíblemente intrincados, quizá millones al mismo
tiempo". Tales objeciones suenan ya bastante menos convincentes - y lo que
hicimos fue bastante simple, aunque desvela una realidad compleja: aún no
sabemos cuáles son los límites de la informática. Enfrentémonos a otra realidad
igual de simple: nuestras nociones sobre la mente humana son tan primitivas
como las que tenemos sobre la informática.
¿Por
qué nos da tanto miedo admitir lo poco que conocemos sobre cómo funciona la
mente humana? Debe de venir en parte de nuestra habitual tendencia a reprimir
aquellos problemas que parecen descorazonadores. Pero hay razones más
profundas, también, para creer en la unicidad e inexplicabilidad del
"Yo". Quizá tenemos miedo a que demasiadas preguntas aparten los velos
que encumbran nuestra vida mental.
Para
mí resulta especialmente irónico cuando la gente dice que las máquinas no
pueden tener una mente, dado que veo como sólo estamos empezando a ver cómo
podría funcionar una mente - todo esto mediante introspecciones provenientes de
nuestros intentos de averiguar lo que una máquina compleja puede hacer. Por
supuesto, estamos aún alejados de una teoría clara y completa. Pero ahora
resulta extraño pensar que alguien pudiera haber esperado entender este tipo de
cosas antes de haber averiguado bastante más sobre las máquinas. Excepto, claro
está, si creían que la mente no es en absoluto un hecho complejo.
Ahora
bien, supongo que la pregunta es, ¿si el concepto de "Yo" está tan
equivocado, que recomendarías en su lugar? Para empezar, no recomiendo cambiar
nada en el ámbito social - es demasiado arriesgado. Pero si queremos avanzar en
nuestra empresa dedicada al desarrollo de máquinas inteligentes, necesitamos
teorías mejores acerca de como "representar", dentro de un ordenador,
las redes de conocimiento y demás mecanismos que figuran en nuestras
estructuras de conocimiento. Debemos desarrollar programas que sepan y nos
digan lo que significa un número, en lugar de reducirse a sumarlos y restarlos.
Debemos experimentar con todo tipo de conocimiento general, y a su vez con el
conocimiento sobre éste.
Éste,
es el enfoque de parte de la investigación hoy en Inteligencia Artificial.
Cierto, gran parte del mundo de la informática se dedica a construir programas
grandes y útiles al tiempo que superficiales. Pero algunos estudiantes
atrevidos intentan hacer que los ordenadores desarrollen otras formas de
conocimiento, representando diferentes tipos de conocimiento, con el objetivo
de que utilizando diferentes caminos sus programas no se queden atascados ante
sus propias ideas inmutables. Lo más importante, quizá, es hacer que tales
máquinas aprendan de su propia experiencia. Una vez sepamos más sobre estas
cosas, podemos explorar caminos para unir estos esfuerzos. Finalmente,
tendremos máquinas que piensen sobre sí mismas y hagan teorías, buenas o malas,
sobre cómo funcionan. Quizá, cuando nuestras máquinas lleguen hasta este punto,
nos demos cuenta de que resulta muy fácil decir lo que ha sucedido.
Probablemente, en ese punto ellas no quieran considerarse máquinas. Aceptar eso
será difícil, pero este sacrificio será la única forma de que las máquinas nos
liberen de nuestras falsas ideas.
Conocimiento y sentido común
Sí,
todos nos hemos divertido con bromas acerca de lo estúpidas que son las máquinas
y cómo entienden las cosas de forma literal. Nos envían cheques absurdos con
facturas de cero pesetas. No pueden distinguir entre un guión y el símbolo de
la resta. No les importa entrar en bucles infinitos, haciendo lo mismo una y
mil veces. Esta falta absoluta de sentido común es otra razón por la que se
piensa que no pueden existir máquinas que posean una mente. No es ya que sólo
hagan lo que se les dice, es que son tan estúpidas que es casi imposible
indicarles cómo hacerlas bien.
¿No
resulta extraño pensar que incluso los primeros programas en IA eran auténticos
genios en campos "avanzados", aun careciendo de sentido común? En
1961, un programa escrito por James Slagle podía resolver problemas de cálculo
al nivel de un estudiante de instituto; incluso obtuvo una A en un exámen del
MIT. Sin embargo, no fue hasta 1970 que pudimos construir un programa-robot que
podía ver y moverse lo suficientemente bien como para utilizar los bloques de
construcción de los niños pequeños y hacer cosas como apilarlos, derribarlos,
reordenarlos y meterlos en cajas.
¿Por
qué pudimos construir programas con un conocimiento tan "experto"
antes de construir otros con habilidades tan infantiles? La respuesta es una
paradoja inesperada: ¡gran parte del conocimiento "experto" de los
adultos resulta ser mucho más simple de lo que sucede cuando un niño juega!
¡Puede ser más difícil ser un novato que un experto! Esto se debe a que en
ocasiones lo que un experto necesita saber y hacer es bastante simple - tan
sólo, que puede ser muy difícil de descubrir o aprender en primer lugar.
Galileo debió de ser muy astuto para darse cuenta de la necesidad del cálculo.
No pretendió inventarlo. Hoy, cualquier buen estudiante puede aprenderlo.
Lo
sorprendente es que cuando fue terminado el programa de Slagle sólo necesitó
cerca de cien "sentencias" para resolver toda esta serie de problemas
de cálculo con un nivel de instituto. Muchos de ellos no eran más que sencillas
reglas sobre álgebra. Pero otros trataban sobre cómo adivinar cuál dentro de
dos problemas podía resultar más sencillo; este tipo de conocimiento es de
especial importancia, puesto que ayuda al programa a hacer juicios correctos
acerca de cuál es el siguiente paso a seguir. Sin este tipo de conocimiento,
este tipo de programa pierde su valor; con él, sus objetivos se alcanzan con
mucha más facilidad. ¿Por qué tardan tanto los estudiantes humanos en aprender
todas estas reglas? No lo sabemos.
Hoy
en día sabemos mucho más sobre cómo hacer este tipo de programas
"expertos" - pero no mucho más sobre cómo hacer programas con más
"sentido común". Consideremos la cantidad de cosas que hace un niño
cuando juega con sus bloques. Para construir una casita, el niño tiene que
mezclar y utilizar buena cantidad de tipos distintos de conocimiento: sobre
formas y colores, espacio y tiempo, gravedad, balance, presión, velocidad,
coste... En su lugar, un experto puede seguir adelante con un conocimiento
mucho más reducido; técnicamente, el sentido común es mucho más complejo.
La
mayor parte de los programas informáticos no hacen más que aquello para lo que
han sido programados. Algunos programas en IA son más flexibles; cuando algo va
mal, regresan al último punto en que tomaron una decisión y prueban algo
distinto. Pero esto sigue siendo una base muy cruda para la inteligencia. Para
hacerlos realmente listos, tenemos que hacerlos más reflexivos. Cuando algo va
mal las personas intentamos entender qué es lo que falla en lugar de dedicarnos
a probar otro camino. Buscamos las causas - o las excusas -, y cuando las
encontramos, las añadimos a nuestras redes de creencias y entendimiento.
Hacemos un aprendizaje inteligente. Algún día, los programas podrán hacer esto
también - pero aún necesitamos investigar mucho para averiguar cómo.
Miedos inconscientes y fobias
Apuesto
a que cuando consigamos hacer máquinas más sensibles, nos daremos cuenta de que
aprender lo que está mal es tan importante como aprender lo que es correcto.
Para tener éxito, ayuda conocer los caminos del fracaso. Freud habló sobre los
"censores de la mente", que nos protegen de actos y pensamientos
prohibidos. Y aunque estos censores tienen el propósito original de regular
nuestra actividad social, creo que también los utilizamos habitualmente a la
hora de resolver problemas - hemos de saber qué es lo que no debemos hacer.
Quizá cada vez que metemos la pata aprendemos algo nuevo, construyendo en algún
tipo de "memoria subconsciente" un proceso para reconocer
circunstancias similares.
Esta
no es una idea muy popular en la psicología contemporánea, puesto que los
censores, al limitarse su labor a la supresión de una conducta, realizan una
actividad que resulta invisible en la superficie. Cuando alguien toma una buena
decisión, tendemos a preguntarnos por la "línea de pensamiento" en que
se ha basado. Pero no solemos preguntar con tanta frecuencia sobre las mil
prohibiciones que han evitado mil alternativas erróneas. Si los censores
trabajan dentro de nuestras mentes para evitar que caigamos en el error, ¿por
qué no nos damos cuenta de que está sucediendo? Supongo, que se debe a que hay
tantos miles de ellos funcionando a la vez que si tuviéramos que pensar sobre
ellos no haríamos muchas cosas. Deben de protegernos de las malas ideas antes
de que pensemos en utilizarlas.
Quizá
esta es la razón por la que gran parte del pensamiento humano es
"inconsciente". Cada idea que tenemos la oportunidad de contemplar es
el producto de una buena cantidad de eventos que tienen lugar anteriormente - y
más profundamente - en nuestro cerebro. Cada pensamiento consciente ha de ser
el final de un proceso en el que debe competir con otros proto-pensamientos,
quizá mediante pequeños contenciosos en minúsculos juzgados; pero aquello de lo
que acabamos siendo conscientes no son más que las sentencias definitivas.
¿Y
cómo podría ser de otra manera? No hay forma en la que una parte de la mente
pueda saber todo lo que está sucediendo en el resto. Nuestras mentes
conscientes deben actuar como altos ejecutivos, que no pueden distraerse con
los pequeños detalles. Sólo hay tiempo para los resúmenes escritos por otras
partes más pequeñas de la mente, que saben mucho más sobre mucho menos; estas,
realizan el auténtico trabajo.
Ordenadores conscientes de sí
mismos
Bien,
¿es posible programar un ordenador de modo que sea consciente de sí mismo?
Normalmente se espera que la respuesta sea "no". ¿Y si respondiésemos
que las máquinas son capaces, en principio, de una consciencia bastante mejor
de la que tiene el ser humano?
Creo
que esto podría hacerse proveyendo a las máquinas de formas de examinar sus
propios mecanismos mientras trabajan. En principio esto parece ser posible; ya
tenemos algunos programas sencillos capaces de entender un poco acerca de cómo
funcionan programas más sencillos que ellos. (Hay un problema técnico al hacer
a un programa lo suficientemente rápido como para alcanzarse a sí mismo, pero
se puede solucionar registrando y almacenando su actividad). El problema reside
en que aún sabemos demasiado poco como para hacer programas con el sentido
común necesario para entender el funcionamiento del más simple de los programas
de IA que resuelven problemas. Pero una vez aprendamos a fabricar máquinas lo
bastante inteligentes como para entender este tipo de cosas, no veo ningún gran
problema para darles la "introspección" necesaria para entenderse,
cambiar y mejorarse.
Puede
que esta no sea una solución muy sabia. ¿Pero qué sucedería si resulta que el
único camino para hacer más inteligente a un ordenador es hacerlo más
consciente de sí mismo? Por ejemplo, puede que sea demasiado arriesgado asignar
una tarea importante a un robot que no tenga algún tipo de
"introspección" sobre sus propias habilidades. Si no queremos que
empiece proyectos que no vaya a acabar, será mejor hacerle saber qué es lo que
es capaz de hacer. Si queremos hacerlo lo suficientemente versátil como para
resolver nuevos tipos de problemas, tendrá que ser capaz de entender cómo
resuelve los problemas más simples. En otras palabras, es bastante probable que
un programa dedicado a resolver problemas realmente robusto necesite entenderse
lo suficiente como para cambiarse. Si seguimos así, ¿por qué no van a llegar
estas criaturas artificiales a alcanzar una vida mental mucho más rica que la
de las personas?. La evolución ha limitado el cableado de nuestros cerebros de
muchas formas. Pero aquí tenemos muchas más opciones, podemos cablear nuestras
máquinas como deseemos.
Pasará
bastante tiempo antes de que aprendamos lo suficiente sobre el sentido común y
su forma de razonar como para hacer máquinas tan inteligentes como el ser
humano. Hoy en día ya sabemos bastante sobre cómo hacer sistemas
"expertos" útiles y altamente especializados. Aún no sabemos como
hacer que sean capaces de mejorarse de forma eficiente. Pero cuando respondamos
a estas preguntas, tendremos que enfrentarnos a una mucho más extraña. Cuando
aprendamos a hacerlo, ¿deberíamos construir máquinas en cierto sentido
"mejores" que nosotros? Tenemos suerte de dejar esta pregunta a las
generaciones futuras. Estoy seguro de que no querrán construir este tipo de
cosas a no ser que tengan una buena razón para ello.
Tal
y como la evolución cambió nuestra la forma de ver la Vida, la IA cambiará la
visión sobre la Mente. A medida que encontremos más caminos para que las
máquinas se comporten de un modo más sensible, aprenderemos más sobre nuestros
procesos mentales. Recorriendo este sendero, encontraremos nuevas formas de
considerar el "pensamiento" y los "sentimientos". Nuestra
forma de verlos cambiará, haciendo que lo que ahora son inexpugnables misterios
se conviertan en complejas - pero al tiempo comprensibles - redes de métodos
para la representación y uso de las ideas. Esas ideas, a su vez, llevarán a la
construcción de nuevas máquinas, lo que a su vez nos dará nuevas ideas. Nadie
puede decirnos donde nos llevará todo esto y lo único que es seguro es que hoy
en día, es absurdo hablar de cualquier tipo de diferencia básica entre la mente
del ser humano y la de una hipotética máquina futura.