Evolución Planetaria
El futuro tecnológico de nuestras
sociedades
©Santiago Ochoa
Asociación Transhumanista
Venezolana
¿Cómo evolucionarán nuestras sociedades y nuestro planeta
en los próximos siglos una vez que la tecnología sea tan avanzada que ya nuestra
mente no pueda controlarla? ¿Está nuestro planeta vivo y somos nosotros sólo
células de este súper-organismo? Analizando la velocidad y la forma de esta
evolución podemos tener una idea de hacia donde nos dirigimos.
La Ley de los Retornos Acelerados
En 1965 Gordon
Moore, director de Intel,
se dio cuenta de que el número de transistores dentro de un circuito integrado
o chip se duplicaba cada dos años y predijo que este crecimiento exponencial
continuaría. A esto se le llamó la Ley de
Moore e increíblemente se ha cumplido por casi 40
años, no sólo incrementando el número de transistores sino también su
velocidad. Además, se ha disminuido el tiempo de duplicación de dos años a poco
más de uno. Según Intel, sus diseños para los
próximos años nos aseguran esta continuidad.
A finales del siglo pasado, varios
científicos notaron un crecimiento similar en otras tecnologías y se dieron
cuenta de que éste no era un fenómeno exclusivo de la era informática. Esta
tendencia ha estado ocurriendo por millones de años, primero aplicada a la
evolución biológica y luego a la cultural y tecnológica, pero debido a su
aceleración, se ha hecho mucho más notoria en los últimos años. Es interesante
notar que cuando una tecnología deja de mejorar llega otra que la sustituye y continúa
el proceso evolutivo. La Ley de Moore es sólo un
ejemplo específico aplicado a los circuitos integrados.
La ley de la entropía, o segunda
ley de la termodinámica, dice que en un sistema aislado la tendencia es hacia
el desorden y el caos. Desde su creación, el universo ha ido creciendo y sus
partículas y energía se han ido desordenando, cumpliendo con la ley de la
entropía, pero la evolución de la vida y de la tecnología parecen ir en contra
de esta tendencia y más bien son procesos de organización. Raymond
Kurzweil nos explica que esto se debe a que los
procesos evolutivos están en contacto con el caos, por lo que no son sistemas
aislados sino que intercambian partículas y energía con el resto del universo.
Por probabilidad, algunos sistemas encuentran orden dentro del caos general y,
una vez comenzado, éste orden trae más orden y se hace exponencial. A esto Kurzweil lo llamó la Ley
de los Retornos Acelerados.
Evolución cósmica y biológica
Si empezamos desde el momento del Big-Bang, vemos que durante los
primeros segundos se formaron los fotones, electrones, neutrinos y otras
partículas subatómicas radioactivas. Cien segundos después se empezaron a
formar los primeros átomos de hidrógeno. Pasaron 100 mil años de formación
atómica para que la energía utilizada en crear materia sobrepasara a la energía
radioactiva. Después de un millón de años ya teníamos suficiente materia como
para empezar a formar las galaxias, y las estrellas se empezaron a formar
después de mil millones de años. Finalmente, después de más de 10 mil millones
de años, fue que se creó la Tierra. Desde el punto de vista de la evolución del
universo, los acontecimientos importantes son cada vez más distantes. De
segundos pasamos a miles de millones de años y pasarán miles de millones más para
que algún cambio radical, a escala cósmica, vuelva a ocurrir.
Ahora veamos los acontecimientos
importantes ocurridos desde la creación de la Tierra hace aproximadamente 4,5
mil millones de años. Durante cientos de millones de años no sucedió nada importante,
sólo la creación de la luna y el enfriamiento del planeta. De pronto, hace más
de 3,8 mil millones de años, se creó la vida. Así comenzó la evolución
biológica. Por casi 2 mil millones de años eran sólo organismos unicelulares
sin núcleo; hace como 2 mil millones de años aparecieron los organismos
unicelulares con estructuras intracelulares; después se crearon los organismos
multicelulares hace aproximadamente 1,2 mil millones de años; los vertebrados,
las plantas, los peces y los insectos aparecieron hace 500 a 400 millones de
años; los anfibios hace como 350 millones; los reptiles, los mamíferos y las
aves hace 300 a 150 millones; los primates hace como 50 millones; los hominoides (grupo al que pertenecen los homínidos
y los simios) hace como 20 millones; los homínidos,
como el australopiteco (ancestro del homo), hace menos de 7 millones de años;
el género homo hace aproximadamente 2 millones; y, finalmente, los homo sapiens modernos hace poco más de 100 mil años. Como
podemos ver, los acontecimientos son cada vez más cercanos unos de otros,
cumpliendo con la Ley de los Retornos Acelerados.
Evolución tecnológica
La evolución tecnológica ha sido
todavía más acelerada. Antes de la aparición del género homo, los
australopitecos ya habían comenzado a crear las primeras herramientas de piedra
hace como 3 millones de años, lo que marca el principio de la edad de piedra.
Durante más de 2,9 millones de años no ocurrió ningún avance radical, aparte
del dominio del fuego hace como 200 a 400 mil años y la mejora progresiva en el
tallado de la piedra. La agricultura y la ganadería comenzaron hace apenas 12
mil años; la alfarería, el tejido, la minería y la metalurgia datan de hace
aproximadamente 7 mil años; el arado, las ciudades, la escritura y la rueda
aparecen hace como 6 mil años; el calendario y el velero datan de hace casi 5
mil años; la invención del alfabeto tiene más de 3 mil años; el papel se
inventó hace poco más de 2 mil; el sistema decimal hace más de mil; la imprenta
y la pólvora hace menos de mil; la cartografía se inventó en el siglo XV; la
cirugía en el XVI; en el XVII fueron el telescopio, el microscopio, la
calculadora mecánica, el barómetro y el termómetro.
En el siglo XVIII se inventa la
máquina de vapor que marca el comienzo de la revolución industrial. Durante
este siglo podemos enumerar por lo menos 15 inventos importantes, entre ellos
la máquina de escribir, el pararrayos, la fabricación en serie, la máquina de
hilar, el submarino y la vacunación. En el siglo XIX ya son más de 40 los inventos
significativos. Algunos ejemplos son las máquinas programables como el telar,
el ferrocarril, la fotografía, el telégrafo, la anestesia, el motor de
combustión interna y el automóvil, la pasteurización, el teléfono, el
fonógrafo, la cinematografía, los rascacielos y la radiología. Para el siglo XX
tenemos cientos de avances y descubrimientos importantes como el avión y el
helicóptero, la medicina nuclear, los cohetes, la televisión, el radar, la
bomba atómica, las computadoras y los microprocesadores, los transplantes, los
satélites, el láser, los robots, la ingeniería genética, los CDs, los transbordadores espaciales, la realidad virtual,
los celulares y la Internet; y ahora, en lo que va del siglo XXI, varios
adelantos ocurren cada año. En unos cuantos años, serán mensuales y luego a
diario.
Tenemos avances en ingeniería
genética, biotecnología, nanotecnología, inteligencia artificial, robótica,
comunicaciones inalámbricas y muchos más. Además, las convergencias de todas
estas tecnologías nos darán muchas más posibilidades. La unión de la ingeniería
genética y la nanotecnología nos permitirá crear sistemas inmunológicos,
proteínas y sangre artificiales; la neurología y la computación permitirán una
comunicación directa cerebro-máquinas, implantes de memoria y procesadores
matemáticos cerebrales; la inteligencia artificial hará posible la creación de
robots que tomen decisiones complejas; la biotecnología y la robótica
permitirán hacer implantes electrónicos e inteligentes que restauren al 100%
funciones biológicas perdidas; la nanotecnología y la computación harán posible
fabricar chips miles de veces más rápidos y tridimensionales con procesamiento
altamente paralelo; y la lista de posibilidades se hace interminable si creamos
nuevas combinaciones.
Inteligencia colectiva
A medida que la tecnología avance
y se interconecte con la biología, ya no podremos distinguir entre los
organismos biológicos y los artificiales pues cada uno será el complemento del
otro. Tendremos una gran variedad de formas de vida posthumanas interconectadas
a tan alta velocidad y de una forma tan compleja, que empezaremos a formar
parte de una inteligencia colectiva.
Según la Ley de los Retornos Acelerados y la velocidad a la que estamos
avanzando, se calcula que esto empezará a ocurrir en menos de 50 años. Seremos
miles de millones de individuos posthumanos, cada uno con una función
específica, interconectados de tal forma que podríamos ser considerados un solo
individuo del tamaño de una ciudad, país, continente o planeta, dependiendo de
su extensión.
Súper-organismos
Podemos hacer una comparación
entre esta evolución socio-tecnológica tan compleja y nuestra propia evolución
biológica si consideramos a nuestras células como individuos de una sociedad muy
bien organizada e interconectada como lo es el cuerpo humano. Cada célula de
nuestro organismo tiene una función específica que depende de su ubicación
dentro de esta sociedad celular pero sólo las neuronas poseen interconexiones
eléctricas de alta velocidad parecidas a nuestras redes locales y globales. De
la misma manera cada forma de vida posthumana tendría su función dentro de las
futuras sociedades pero sólo las computadoras y cerebros electrónicos o
cibernéticos estarían interconectados.
Al hacer esta comparación podemos
evaluar el grado de evolución planetario en el que se encuentra nuestra
sociedad comparado con los diferentes niveles de evolución biológicos que ha
experimentado la vida sobre la Tierra. Las ciudades podrían ser consideradas
como organismos multicelulares primitivos. Internet sería la primera forma de
vida multicelular inteligente y las computadoras sus neuronas. ¿Son los
cerebros, tanto biológicos como artificiales, las neuronas de futuros
organismos? Al interconectar cibernéticamente nuestros cerebros y los futuros
cerebros electrónicos ¿podremos formar un organismo parecido a la Internet pero
mucho más inteligente por ser sus "neuronas" cerebros en vez de
computadoras?
Independientemente de cómo hagamos
esta comparación, es obvio que estamos en una etapa muy temprana de la
evolución socio-tecnológica, pero al igual que la Ley de los Retornos
Acelerados nos permite evaluar que esta evolución será miles, y hasta millones
de veces, más rápida que la evolución biológica, haciendo esta comparación
podemos estimar las posibles formas que tomará. Quizá ésta sea tan rápida que
no podamos controlar su forma y empiece a evolucionar por sí sola, convirtiendo
a las ciudades en organismos complejos e inteligentes que interactúen unos con
otros y, a lo mejor, hasta se reproduzcan creando nuevas “ciudad-orgs”, las cuales ya no actúen como ciudades sino como
individuos de una nueva especie. Al fin y al cabo, nuestras sociedades actúan,
en parte, por si solas y es poco lo que un individuo puede hacer para
controlarla. Sólo algunos logran tener una influencia significativa.
Ya para este momento la Tierra no
tendrá suficiente espacio para todos estos seres “multicelulares” inteligentes,
los cuales tendrán que vivir en todo el sistema solar y, a medida que
evolucionan hacia especies más complejas como “país-orgs”,
“continente-orgs” y “planeta-orgs”,
se verán obligados a usar gran parte de la Vía Láctea como su hogar.
Conciencia colectiva y respaldos mentales
Como “neuronas” de estos
súper-organismos, ¿estaremos conscientes de nuestra existencia colectiva?
¿Están nuestras neuronas conscientes de que pertenecen a un ser humano? Esto
depende del grado de conciencia que tengan, pues la mente individual de las
neuronas es sólo su ADN y la forma que han tomado para cumplir su función, pero
nosotros no necesariamente tenemos que perder nuestra conciencia, ésta sería
transferida y replicada para formar parte de la nueva conciencia colectiva. Por este motivo, si un individuo muriera, su
mente no se perdería, al igual que las células biológicas no pierden su ADN
cuando mueren pues éste se encuentra en todas las demás células del cuerpo, y
en cuanto a su función específica, ésta se encuentra replicada en otras células
cercanas como grupos funcionales. En nuestro cerebro son varias las neuronas
que cumplen una función, inclusive la de recordar, por esto, si una muere,
miles de neuronas más pueden cumplir su función. La mente es sólo información.
Los individuos posthumanos serán sólo parte de la estructura física del súper-organismo
pues su conciencia individual ya no estará ligada a su pequeño cuerpo sino que
estará respaldada en otras partes del nuevo súper-ser. En otras palabras, cada
mente tendrá bajo su control a varios individuos posthumanos. Si uno muere
sería como perder un brazo pero, a diferencia de los miembros biológicos, sería
muy fácil crear uno nuevo que lo reemplace.
Volviendo al tema de la entropía
¿si esta misma evolución socio-tecnológica ocurriera en muchos sitios del
universo simultáneamente, no se aumentaría la cantidad de orden? Sí. Sin
embargo, el universo se está expandiendo a tan altas velocidades que se crearía
suficiente caos como para compensarlo.
Como podemos ver, el futuro
posthumano es más complejo de lo que nuestro cerebro biológico puede imaginar y
está cada vez más cerca. Por esto es importante analizarlo y prepararnos para
que no nos tome desprevenidos.
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Referencias
Kurzweil, Ray, The Age of Spiritual Machines: When Computers
Exceed Human Intelligence, Penguin, 1999
Nelson,
Harry & Jurmain, Robert, Introduction to Physical Anthropology, Fifth Edition, West Bublishing Company, St. Paul, New York, Los Angeles, San
Francisco, 1991
Rival,
Michel, Los Grandes
Inventos, Larousse Editorial,
http://www.tufts.edu/as/wright_center/cosmic_evolution/docs/splash.html